El cuidado de la piel es una sinergia entre lo que comemos, pensamos, respiramos y lo bien que nos tratamos.
La piel es un órgano enorme y complejo que se adapta constantemente a nuestro entorno externo; cambios estacionales, viento, sol, contaminación y también a nuestro estado interno: alimentación, estrés, hormonas o sueño; todo influye y puede verse externamente. Cada piel es única y refleja el funcionamiento de nuestro metabolismo interno y también nuestras emociones.
Nos esforzamos por encontrar cremas, sueros o aceites que hagan maravillas, pero la solución viene de adentro: del cuidado y la atención que prestamos a nuestro sistema digestivo. Los expertos coinciden en que la belleza comienza en el intestino.
El eje intestino-piel no es nada nuevo para la Medicina Tradicional China, donde la salud de este órgano está conectada con todo y su buen funcionamiento depende no solo de una buena dieta antiinflamatoria, sino también de cómo gestionamos el estrés.
Piensa en tu piel en cada bocado
Con la ayuda de la nutricosmética ya no nos conformamos con ingredientes sorprendentes en productos tópicos: ¡podemos comerlos!
Con alimentos vibrantes (vivos), cargados de antioxidantes, enzimas, probióticos, grasas saludables, agua y nutrientes esenciales: nuestro cuerpo mostrará su gratitud visiblemente a través de su órgano más grande: "nuestra piel". Comer más frutas y verduras ayuda a combatir la piel apagada y las líneas finas de expresión.
Los alimentos que causan inflamación se llaman alimentos pro-envejecimiento; especialmente el azúcar. Se ha demostrado que es uno de los ingredientes más dañinos para la piel, produce una reacción llamada glicación que ralentiza la formación de colágeno y lo debilita. El gluten se convierte en azúcar mucho más rápido que cualquier otra cosa en el cuerpo y, además de aumentar los niveles de insulina, este proceso tiene un impacto directo en los niveles de colágeno. Los lácteos y el alcohol también afectan negativamente a la piel si los consumimos en exceso.
No te saltes el ritual de cuidado diario
Los rituales de belleza tienen poderes mágicos y no consisten solo en embellecerse con un aspecto externo; nos brindan una dosis muy reconfortante de cuidado, atención y mimos. Sus beneficios son inmensos; desde una piel exterior más brillante hasta una sensación interior de confianza y bienestar emocional.
El verdadero glamour es transmitir el brillo interior a través del rostro.
Lo esencial:
- Limpieza facial: mañana y noche con ingredientes naturales, libres de toxinas y adecuados para cada piel.
-Automasaje facial: es una práctica terapéutica que mejora la circulación, ilumina y reafirma el rostro y ayuda a reducir la tensión, los dolores de cabeza o el bruxismo. Solo llevan unos minutos pero son de gran ayuda. Un masaje acompañado de aceites, gua sha, cepillos faciales u otros accesorios interesantes.
-Dormir bien: un buen descanso reduce las ojeras, las bolsas y las arrugas. Durante el sueño, se producen colágeno y elastina, lo que aporta firmeza y elasticidad a la piel. Las rutinas relajantes como el automasaje, un baño caliente, el uso de aceites esenciales o infusiones de hierbas y hongos adaptógenos favorecen el sueño.
Sonríe a diario
Es un gesto que mejora nuestro momento presente y un ejercicio maravilloso para relajar nuestra expresión. Consiste en elevar las comisuras de los labios y mantener un gesto de sonrisa durante tres respiraciones. Repetir esta práctica varias veces al día envía un mensaje de alegría al cerebro, activa la relajación y abre el corazón. Es un ritual popular en la práctica taoísta que se puede adoptar como ritual diario.
SUPLEMENTACIÓN
Hongos adaptógenos: Tremella, Reishi o Chaga son poderosos suplementos hidratantes, calmantes y protectores para la piel, ricos en antioxidantes y vitaminas que ayudan a prevenir el envejecimiento y fortalecer la barrera cutánea.
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